EL SANTO DE PINULA

Según la obra “Aquel santo que yo conocí” de Julios Pater, Eufemio Hermógenes López Coarchita, nació el 16 de septiembre de 1928 en Ciudad Vieja, Sacatepequez. Sus padres fueron Angel López Hernández y Victoria Coarchita Santa Cruz. Fue el tercero de 8 hermanos, siendo los otros: María Clemencia, Alicia, Sarvelia, Froilán, Jacobo Israel, Juan Bautista y Angel Arturo. Fue bautizado el 20 de septiembre, a 4 días de su nacimiento, en la iglesia de Ciudad Vieja; la madrina fue Eusebia Coarchita.

Vivió en su natal Ciudad Vieja hasta el año 1940, a la edad de 12 años, cuando la familia López Coarchita se trasladó a El Piru, una finca de su propiedad con una extensión de 1 cuarto de caballería, ubicada entre Ciudad Vieja y Antigua Guatemala. Había cursado 4to. primaria en su pueblo, al trasladarse estudió 5to. y 6to. en el colegio “La Enseñanza”, en Ciudad de los “Caballeros de Guatemala”. A los 15 años de edad partió a la Ciudad Capital para ingresar al Seminario Conciliar de la arquidiócesis. Cuando terminó los estudios de latín y filosofía viajó a cursar los de teología al seminario de San José de la Montaña, en San Salvador, El Salvador. Volvió para recibir la Orden Sacerdotal de manos de Monseñor Rosell y Arellano, en la Catedral Metropolitana, el 7 de noviembre de 1954.

A pesar de su juventud, sus superiores lo nombraron Director Espiritual del Seminario Conciliar de la arquidiócesis. Simultáneamente a aquel cargo desempeñaba el de capellán de la iglesia de Nuestra Señora de Fátima. Más tarde fue –durante 4 meses– párroco de Dueñas; luego auxiliar del párroco de La Florida, zona 19, en la capital. De allí pasó al Preseminario de Santiago, en la iglesia de la Escuela de Cristo, en Antigua Guatemala, donde fue profesor y director espiritual. El 28 de noviembre de 1966 vino como párroco a la iglesia de San José Pinula, “convertida (después) en el trono de un mártir nacional, esperanza de nuestra redención cívico-religiosa”.

Con respecto al lamentable incidente de su muerte, cuando el 30 de junio  de 1978 volvía de auxiliar a un enfermo en San Luis, leemos en “Aquel Santo que yo Conocí”: “Y allí, apostados los ejecutores contra el paredón del camino, afianzados los pies en aquel barro que tantas veces Eufemio Hermógenes había regado con sudores de Buen Pastor, preparan las escopetas de caza, como si de un animal salvaje se tratara, mientras… allá en la loma… encaramados en lo alto… los directores de la azaña, sérviles de los intelectuales que lejos… muy lejos sabían lo que ese día había de pasar… lanzan el silbido de alerta para que la descarga de municiones traspase el pecho de aquel… de apóstol… de santo… de mártir. Un tiro de gracia con una 45 en la base del cráneo remató la azaña”.

Así la historia dio a luz un mártir en el pueblo pinulteco. Así un buen pastor dio la vida por sus ovejas… éstas, en inmenso agradecimiento le reconocen como EL SANTO DE PINULA. 

CARTAS DEL PADRE

Su vida la dedicó a luchar por los necesitados, desamparados, desprotegidos, por las injusticias; pero sobre todo porque prevaleciera el bien común de las grandes mayorías, sin importarle la religión, bandera política, procedencia o color de piel. Prueba de ello era la lucha que tenía porque no se llevaran el agua de San José Pinula para la Ciudad Capital y porque se oponía al reclutamiento forzoso. Ambos temas delicados en esa época, que hasta fue acusado de comunista; pero al Padre Hermógenes no le importó con tal de defender a sus “pinulas”.

Según el documento que presentaron el 12 de diciembre de 2,007 a la curia, el padre Hermógenes decía "Si mi misión es dar la vida, así lo haré; pero nunca me echaré atrás en la causa que estoy defendiendo”. Al parecer dos cartas fueron sus sentencias de muerte: la primera con fecha 3 de febrero de 1977. El padre Hermógenes escribió una carta dirigida a uno de los hombres fuertes del pueblo y ex alcalde, expresándose en los siguientes términos:

"Estamos en peligro de perder nuestras aguas y no podemos ante tal peligro, permanecer impávidos (...) En mi modesto esfuerzo (...) he tocado todas las puertas posibles (...); solamente me faltan dos. Una de estas últimas es la de usted".

"(...) Una mañana [nos encontramos] como a eso de las diez (...) Acababa usted de dejar el honroso cargo de alcalde. Y usted me ofreció sus buenos oficios como siempre y me dijo que prácticamente usted seguiría siendo el alcalde. Me habló de sus seguras influencias (...) el retrato que usted me hizo de usted mismo lo delineó con rasgos de influjos de peligro y de miedo. Aquellos 'poderes', entonces, y aquellas influencias, deben servir para algo; y qué bien está usarlas a favor del pueblo. ­No hacerlo, es ingratitud! Dejar de hacerlo, sospecha de complicidad. Póngase entonces al servicio del Pueblo con esos dones o habilidades con que el Cielo le ha adornado, y sabemos qué calidad de hombre se esconde en el nombre de (...)". "Consciente de que esta carta me sitúa en el límite del peligro, me atrevo a firmarla con la nitidez de la verdad (...)".

La otra carta; el día anterior a su muerte con fecha 29 de junio de 1978, dirigida al presidente de la República, general Eugenio Laugerud García, solicitó a éste la "supresión del Ejército Nacional".

Las reacciones no se hicieron esperar y el padre recibió amenazas de muerte al día siguiente, pero esto no le asusto y siguió con su lucha que tenía, hasta que le segaron la vida el 30 de junio de 1978.

PADRE HERMOGENES, A LA BEATIFICACION

Un fondo gris en el firmamento, quizá manifestando su sentir por los trágicos hechos de 28 años atrás en San José Pinula. Una caricia de viento que consolaba tras el recuerdo… un clima agradable –ni sol, ni lluvia– que enmarcaba la actividad de ese día. Era el 30 de junio de 2006. Desde las 8:00 de la mañana jóvenes, niños, ancianos y gente de todas edades y diferentes parroquias aledañas a la nuestra, hacían acto de presencia en el atrio de la Iglesia Antigua. Allí estaba también “aquel Santo que yo conocí”.

Me imagino, sonriente, felíz, no por el tributo a él, porque es sabido que fue un pastor que no buscó alabanza de sus ovejas; si no, satisfecho de ver a sus amados “pínulas” en armonía con feligreses de otras parroquias… Así debe haber estado el Padre Hermógenes López Coarchita ese día en que se conmemoraba su martirio… 28 años después de aquella infausta noticia que sacudió al pueblo el 30 de junio de 1978: “¡Mataron al Padre Hermógenes…!”

Ya en la homilía, el sacerdote Gonzalo de Villa fue portador del mensaje del Cardenal Rodolfo Quezada Toruño, quien hizo referencia al legendario mártir diciendo: “Fraternalmente unidos recordamos este día al inolvidable Padre Hermógenes López Coarchita, párroco de San José Pinula, cobardemente asesinado por defender los derechos de su gente, con la verdad y el evangelio en sus manos. Lejos de caer en el olvido, su memoria sigue presente y viva en la iglesia de Guatemala. El Padre Hermógenes pertenece a ese número de sacerdotes, religiosas y laicos que por su amor a Dios y su compromiso con los hombres, sobre todo con los más pobres, han donado generosamente su vida. En una lista que los arzobispos de Guatemala entregaron al Santo Padre, figuraba en primera línea nuestro querido Padre Hermógenes, con la esperanza de que un día sea beatificado”.

Un fuerte aplauso de satisfacción y esperanza invadió el lugar, cuando el mensaje del Cardenal Quezada decía: “hoy puedo comunicarles con mucha alegría, que ya hemos enviado a Roma la documentación pertinente para abrir la CAUSA DE BEATIFICACION DEL PADRE HERMOGENES... De Roma nos contestaron que deberíamos fijar el camino de Canonización como mártir o como hombre de virtudes en grado heroico. Al espíritu Santo pedimos que con su luz y su fuerza nos ilumine para tomar las oportunas medidas que nos lleven a una futura beatificación del Padre Hermógenes”.   

ENTREVISTA CON EL PADRE PIRIR

A sabiendas de la importancia que tiene la figura del padre Hermógenes López Coarchita en nuestra población pinulteca, entrevistamos al padre Carlos Pirir, párroco de la iglesia de San José Pinula, con el fin de hablar sobre el proceso que llevan para la beatificación del Padre Hermógenes y esto fue lo que nos comentó:

¿Cuándo Iniciaron con el proceso de Beatificació?

-El jueves 27 de diciembre del 2007 fue iniciado el proceso con una celebración solemne presidida por el Arzobispo Rodolfo Cardenal Quezada Toruño, fue allí donde nombró al Tribunal Eclesiástico que conformaría para esta causa.

¿Cuáles fueron los primeros pasos que dio el Tribunal Eclesiastico?

-Hacer un listado de las personas que van a dar declaraciones y que conocieron al Padre Hermógenes y que ahora van a dar su testimonio para que quede registrado en los archivos de la curia; luego este informe será enviado a la Congregación para la Causa de los Santos en el Vaticano, será estudiada y luego Su Santidad el Papa determinará que si procede o no.

¿Cuántos testimonios tienen localizados?

-Aproximadamente 63 personas son las que van a comparecer en calidad de testigo y el número puede variar media vez comience el proceso de la parte de los testimonios, puede agregarse o quitarse, eso ya es voluntad de los vicepostuladores.

¿Quiénes son los vicepostuladores?

-El hermano Santiago Otero y su servidor que tenemos a cargo esta misión.

¿Para la Beatificación se necesita de un milagro comprobado? 

-Tengo entendido que para la beatificación consiste más en el argumento en el cual nosotros nos basemos para que se declare beato.

¿Y para la canonización…?

-Son dos casos mínimos, por lo menos dos milagros que se le atribuyan.

Tengo entendido que para la Canonización sí necesitan ser comprobados mediante métodos científicos los milagros…

-Sí tienen que ser demostrados científicamente… los testimonios son variados y los peritos quienes determinan… si fuera por curaciones tendría que ser comprobado por los médicos de la orden.

¿Cuál es la diferencia entre beatificarlo y canonizarlo?

-La beatificación es para que lo reconozcan en un lugar o país, mientras que la canonización es para ser reconocido santo en todo el mundo.